Coronavirus: el protagonista más desconocido.
"Coronavirus": un término desconocido por muchos hace menos de un año, pero protagonista indiscutible durante todo el 2020 (y lo que queda). Aparece en cada periódico y telediario, seguimos sus pasos de cerca. No es de extrañar que la palabra más buscada en Google en 2020 sea Coronavirus. Sin duda, es un tema que nos preocupa mucho. Sin embargo, casi siempre se habla de sus efectos (número de muertes y de contagios) y medidas para paliar la situación. Poco o nada conoce la población sobre cómo es el virus responsable de todo este caos, cómo actúa o por qué unas personas tienen un cuadro grave y otras apenas lo notan. Si este tema te preocupa y sientes cierto desconocimiento hacia el mismo, quédate, este es tu sitio para aprender un poco sobre él de forma simplificada.
Virus y coronavirus
En biología, un virus no es más que un agente infeccioso microscópico acelular, es decir, un agente invisible al ojo humano que causa una infección, pero que no es un ser vivo al no estar compuesto por la unidad básica de la vida: la célula. No se consideran una célula (organismos unicelulares) porque no tienen metabolismo (vías para sintetizar compuestos y obtener energía) ni se desarrollan por sí mismos. ¿Cómo existen si no pueden desarrollarse? Un virus se desarrolla gracias a las células que infecta, únicamente engañan a la célula para que cree los componentes del virus para crear nuevos virus. Cuando crean nuevos virus, acaban destruyendo a la célula y saliendo en búsqueda de nuevas células que hagan el trabajo por ello, ya que, no se valen por sí mismos. Un virus está formado únicamente de material genético (ADN o ARN) rodeado de envoltura protectora formada en su mayoría por proteínas. Si no conoces algunos de estos conceptos, o no sabes diferenciar el ARN del ADN, te recomiendo leer el post inicial de conceptos básicos (la célula). El material genético es donde se encuentra toda la información de sus componentes, la cual leerá nuestra célula para formar nuevos virus, como si fuera un libro de instrucciones de bricolaje. A diferencia de otros ejemplos que vimos, en este caso las proteínas son estructurales: dan soporte, protegen al material genético virus y le permiten unirse a nuestras células para infectarnos. Sin embargo, no van a poder por sí mismas sintetizar las proteínas ni hacer copias del material genético de los nuevos virus. Es por ello, que un virus necesita nuestras células (nuestra maquinaria) para desarrollarse, si no le damos la oportunidad de infectarnos, el virus irá poco a poco reduciendo su presencia en nuestra sociedad. Esto es lo que ha ocurrido con otros virus como el causante de la viruela (Variola virus), erradicado gracias a la vacunación.
Actualmente, nos encontramos en medio de una pandemia ocasionada por un virus, pero la información del virus en sí es escasa. Frecuentemente, la población menciona al virus por el nombre de Coronavirus o Covid-19, pero estos términos realmente no hacen referencia directa al virus. ¿Sabrías diferenciar entre Coronavirus, Covid-19 y SARS-CoV-2? El virus se ha nombrado "SARS-CoV-2", coronavirus de tipo 2 causante del síndrome respiratorio agudo severo (en inglés: Severe Acute Respiratory Syndrome CoronaVirus 2) y es responsable de causar la enfermedad Covid-19 (Coronavirus Disease 2019, enfermedad por coronavirus 2019). SARS-Cov-2 pertenece a la gran familia de virus Coronaviridae (comúnmente conocidos como coronavirus). Los coronavirus han sido responsables de provocar distintas enfermedades en diferentes vertebrados, principalmente mamíferos y aves. En general, ocasionan daños en el sistema respiratorio, hepático (hígado), gastrointestinal y sistema nervioso central (cerebro + médula espinal). Sí, como lo lees, este virus no es el primer Coronavirus en infectar a un humano y de ahí su nombre. De hecho, el primer Coronavirus que infectaba a humanos se descubrió hace prácticamente 60 años (HCoV-229E) y provocaba también una enfermedad respiratoria similar a una gripe. Después de él, se descubrieron otros muchos: HCoV-0C43, SARS-CoV, HCoV-NL63, HCoV-HKU1, MERS-CoV. Sin embargo, estos no son más que los coronavirus identificados como causantes de enfermedad en humanos, hay descubiertos otros muchos coronavirus que causan patologías en otros vertebrados. De hecho, SARS-CoV-2 pertenece a la subfamilia Orthocoronavirinae dentro de la cual podemos hablar de cuatro géneros (Alphacoronavirus, Betacoronavirus, Gammacoronavirus y Deltacoronavirus). Los dos primeros (Alphacoronavirus, Betacoronavirus) infectan sobre todo a mamíferos (incluido a nosotros); mientras que los dos últimos (Gammacoronavirus y Deltacoronavirus), sobre todo a aves. En concreto, el SARS-CoV-2 se clasifica en el género Betacoronavirus. Como has podido observar, en biología se va dividiendo, tanto los seres vivos como los virus, en rangos (familia, subfamilia, género, especie). Los rangos nos sirven para ir agrupando en base a la evolución y como consecuencia, parecido. Este hecho es igual que si realizaras un árbol genealógico de toda tu familia.
Te puedes estar preguntando, si existe más coronavirus e incluso tienen acciones parecidas, por qué no han causado una pandemia mundial. De los 7 coronavirus conocidos que infectan a humanos, 4 de ellos (229E, OC43, NL63 y HKU1) son considerados de baja patogenicidad (baja capacidad para producir daño) causando enfermedades respiratorias leves. Sin embargo, SARS-CoV y MERS-CoV son considerados de una alta patogenicidad llegando a causar neumonía letal. De hecho, sus tasas de mortalidad (número de personas infectadas que mueren) es de 9,6% y 34,4%, respectivamente. Para que te hagas una idea, SARS-CoV-2 nos parece un virus bastante letal, pues su tasa de mortalidad promedio es mucho más inferior que los anteriores (3,8%). De hecho, la información genética de SARS-CoV-2 se parece mucho a SARS-CoV (79% de parecido) y MERS-CoV (50% de parecido). Para que te hagas una idea, normalmente entre los hermanos la información genética se parece en un 50%. Sin embargo, a pesar de que SARS-CoV-2 es bastante menos letal, es mucho más transmisible que los dos anteriores, es decir, tiene la capacidad de contagiar más. Esta alta capacidad de contagio, no sólo tiene que ver con cómo actúe el virus, sino también con la gran cantidad de infectados asintomáticos. Estos individuos, aunque tengan el virus y lo transmitan, no manifiestan ningún síntoma dando una falsa sensación de seguridad y siendo una gran fuente de contagio.
Estructura del SARS-COV-2
¿Cómo es el virus SARS-CoV-2? Este virus, al igual que el resto de su familia, tiene una forma redondeada con salientes que dan forma de corona solar (de ahí el nombre de Coronavirus). Tiene un tamaño de aproximadamente 50-200 nm de diámetros, es decir, entorno 1000 veces más pequeñas que nuestras células. ¡Y parecían pequeñas las células! A pesar de su tamaño, es capaz de causarnos cuadros clínicos graves e incluso letales. Conocer su estructura, de qué está formado, es esencial para poder desarrollar mecanismos de prevención (desde lavarnos las manos hasta el desarrollo de vacunas), pruebas de diagnóstico y tratamientos efectivos.
Como hemos hablado previamente, los virus van a estar formados únicamente de un material genético y la envoltura. En este caso, SARS-CoV-2 es un virus de ARN, es decir, su información genética, en vez de estar en forma de ADN (como nosotros), está almacenada en una sola cadena de ARN (ARN monocatenario). Su ARN está formado aproximadamente por 29891 nucleótidos los cuales tienen la información para su desarrollo. Como hemos explicado, ellos tienen la información para su desarrollo, pero necesita de nuestra maquinaria para crear todos los componentes que necesita para desarrollarse. Esos nucleótidos son la información que leerá nuestra ingenua célula para sintetizar todos los componentes para formar nuevos virus. Concretamente, el ARN del virus usa nuestros ribosomas (recordad que era las maquinarias encargadas de la traducción: paso de ARNm a proteína) para sintetizar sus propias proteínas estructurales (proteína N, proteína S, proteína E y proteína M) de las que hablaremos posteriormente. Todas estas proteínas tienen una función importante, siendo esenciales para producir un nuevo virus. Así mismo, los virus necesitarán cada uno de ellos su propio ARN para cuando infecten la célula repetir este proceso, sino sería como si quedarán "estériles" y no podrían tener más "descendencia". Los virus no tienen de qué preocuparse, para eso está nuestra maquinaria, para crear más copias del ARN que se envolverán. De esta forma, se crean nuevos virus SARS-CoV-2 constituidos por el ARN y su envoltura.
¿Cuáles son los componentes de SARS-CoV-2? El virus, al igual que las células, tiene su espacio limitado por una membrana sobre la que se sitúan determinadas proteínas. Siguiendo con el símil de otros posts, la membrana es el plato que encierra la sopa, lo que permite formar una unidad y que no se disperse todo. En otras palabras, cada individuo tiene un plato hondo con líquido en su interior (sopa), si no tuviéramos el plato, el líquido se dispersa y no habría una comida para cada comensal. Esta membrana no es más que una bicapa de lípidos, es decir, es una "capa grasa" donde se colocan proteínas y cuya función es la de crear una unidad. Cuando en los platos o en la sartén quedan restos de grasa, normalmente usamos jabones que permiten su eliminación. El jabón rompe la grasa. Por ello, se recomienda el lavado de manos frecuente. Si tienes el virus en tu piel, cuando te laves con jabón favorecerás que se rompa su membrana liberando los componentes del virus, como si lo "explotaras". En concreto, la membrana encierra en su interior el material genético (ARN). Este material genético está protegido en el interior por la nucleocápside. ¿Qué es eso? La nucleocápside son proteínas que van a proteger el material genético uniéndose a él o creando una nueva envoltura (como si fuera la membrana de un núcleo). En este caso, la nucleocápside está formada por las proteínas N, las cuales se unen al ARN para protegerlo. Imagina un padre protector, muchas veces tiende a proteger a su hijo aislándolo del medio con la premisa de "que nada le toque". De igual manera, las proteínas N aíslan el ARN para protegerlo, para que no sufra daños.
A excepción de las proteínas N, el resto de proteínas estructurales principales (proteína S, proteína E y proteína M) se encuentran en la envoltura del virus (membrana). ¿Para qué sirve cada una de ellas? La proteína M (proteína de membrana) provoca que se curve la capa lipídica de la membrana permitiendo que se cierre. Imagina un folio (membrana), para cerrarlo y meter cosas en su interior voy haciendo presión con las manos (proteína M), provocando que se curve hasta que se enlacen los extremos. Además de provocar la curvatura de la membrana, las proteínas M se unen con las proteínas N (proteínas que aislaban el ARN) dando estabilidad a estas proteínas y evitando que se forme una maraña. Por ejemplo, a muchos nos ocurre que guardamos los auriculares en un cajón y cuando volvemos a querer usarlos se ha formado una maraña. Si en vez de dejarlos de cualquier manera uniéramos de forma separada cada cable a un lado del cajón, al cogerlos estarían en la misma posición y no se habrían formado nudos.
La proteína M, no sólo interacciona con la proteína N, sino también con la proteína E (proteína de envoltura). Ambas juntas actúan permitiendo el ensamblaje viral, es decir, ayudan a unir los distintos componentes, como si fueran obreros que van uniendo ladrillos. Si enlazamos con lo anterior, M y E se unen a la membrana y M también se une a N que a su vez está unido al ARN. En conjunto, las uniones permiten que se vaya formando nuevas unidades, nuevos virus, como si fueras sacando de la chistera lazos y lazos unidos formando uno solo. El ensamblaje es muy importante, pero no sólo se queda ahí, la proteína E se ha visto que participa en la liberación de los virus y en el daño que causa (patogénesis). Su papel en la liberación de virus se debe a que se unen varias proteínas E formando viroporinas. Los viroporinas no son más que canales víricos en la membrana celular alterando la permeabilidad de las células. En otras palabras, crean canales en nuestras células, cómo si fuera agujeros en una manguera, que favorecen la liberación. Con respecto a su rol en la patogénesis, se ha visto que interacciona con diferentes proteínas de las células humanas infectadas provocando distintos efectos que trataremos más adelante. No obstante, aunque todas las proteínas son importantes, seguramente si has oído hablar de alguna será de la proteína S (proteína Spikes o espigas). Las famosas proteínas S son las que sobresalen de la membrana dando ese aspecto de corona. Sin embargo, su acción no es solo "coronar al virus", su función es la de unirse a las proteínas del exterior de nuestras células para infectarlas. La proteína S actúa como una llave para abrir las puertas a nuestras células e infectarnos.
¿Cómo actúa el virus SARS-CoV-2?
Como ya hemos ido desvelando, para que el virus pueda actuar, pueda hacer algo, debe de usar nuestra la maquinaria de nuestras células. Por lo tanto, lo primero que debe de hacer el virus es entrar en la célula que va a infectar. Para ello, sigue los mismos pasos que los virus similares a él.
El primer paso es la unión o reconocimiento de la su llave (proteína S) con la puerta de entrada a nuestras células. Como es de suponer, la puerta debe de estar en la superficie (exterior) de nuestras células. En concreto, la puerta de entrada para este virus es la proteína ECA-2 (Enzima Convertidora de Angiotensina). Esta proteína no está en nuestro cuerpo para ayudar al virus a entrar, sino que su función es procesar una hormona (angiotensina) para regular el tamaño de los vasos sanguíneos. Esta función es esencial para el control de procesos de inflamación y la presión sanguínea. ECA-2 está presente en distintos tejidos como el sistema nervioso central (cerebro + médula espinal), el riñón, tracto intestinal humano y el pulmón. De todos ellos, el tejido con más fácil acceso para el virus es el pulmón. Simplemente por la vía aérea (respiración) puede acceder a él. El pulmón, al igual que otros órganos en contacto con el exterior, presenta una mucosa. La mucosa es principalmente una capa de protección debido a sus cilios (prolongaciones de las células que van a moverse como un cepillo), a su viscosidad (como si fuera un chicle que dificulta ser atravesada) y la presencia de células del sistema inmune (ejército). Por lo tanto, es en la mucosa oral donde se almacena el virus, tanto aquellos que van entrando desde el exterior para infectar a nuestras células, como los que salen tras explotar células infectadas. De ahí que las principales pruebas de detección (antígenos y PCR) se basen en introducir un hisopo (el bastón de algodón) hasta el final de la nariz y/o boca, para llegar a la mucosa oral donde, en caso de infección, debería haber virus. Además, como te habrás dado cuenta, el hecho de que también se encuentren en el tracto intestinal humano explica las enfermedades gastrointestinales reportadas en algunos pacientes con Covid-19.
La proteína S se puede dividir visualmente en dos partes en base a su estructura: S1 (parte más externa y redondeada) y S2 (parte más pegada a la envoltura del virus y cilíndrica). La proteína S se une a ECA-2 a partir de S1, como si fuera una llave, permitiendo el reconocimiento célula-virus. Una vez unidos, una proteasa humana (proteína que corta otras proteínas) denominada TMPRSS2 corta entre S1 y S2. ¡No te alegres! Que corte por la mitad la proteína de reconocimiento (proteína S), no provoca que pare la infección, sino que permite el segundo paso de la infección: la penetración del virus en la célula. El corte provoca que se active la envoltura del núcleo, la proteína S2 o de fusión (lo que queda de la proteína S) se alarga provocando la unión de la fusión de la membrana del virus con la nuestra. Una vez que se une a ella, acerca las dos membranas (la nuestra y la del virus). Ambas membranas están compuesta por lo mismo (lípidos, "grasa"), lo que provoca que sean afines. Esto quiere decir, que al estar hecho de lo mismo, se van a unir formando una sola (fusión de membranas). Imagina dos pompas de jabón, una grande (nuestra célula) y otra más pequeña (el virus), si se juntan bien, llegan a unirse formando una de mayor tamaño. En función de cómo se una, puede favorecer que la fusión de la membrana sea suficiente para entrar la cápside con el material genético en la célula; o bien, puede ser que entre el virus entero por el proceso de endocitosis. ¿Qué es la endocitosis? Cuando un elemento viene del exterior hacia el interior, se rodea de parte de nuestra membrana formando lo que se conoce como endosoma (elemento + membrana de la célula). Este proceso es la endocitosis (endo-: adentro, -kytos-: célula, -osis: formación). Luego tendríamos al virus rodeado de nuestra membrana... ¡Parece que le dificultamos que libere su ARN para formar nuevos virus! Sin embargo, normalmente esos endosomas van a parar a los lisosomas, máquinas que encierran condiciones adversas (medio ácido, proteasas, etc) para provocar que se destruya lo que entra. Esto es muy eficaz en los macrófagos (uno de nuestros guerreros del sistema inmune), los bichos malos que detecta, se los come y los mete en lisosomas para matarlos. Sin embargo, en este caso en el lisosoma se degrada todas las envolturas liberando el ARN. Vale, vale... Aquí ya tendríamos el ARN libre, ¿pero por simple fusión no, no? Exacto, por fusión entraría la cápside y habría que hacer la decapsilación (tercer paso), en vez de a través de los lisosomas, con proteasas del citoplasma. En ambos casos, ya estaría el ARN del virus libre en nuestra célula con todas nuestras máquinas que necesita para crear nuevos virus. ¡Parece fascinante! ¡Vamos siguiéndolo como si fuera un logro cuando va a matar a nuestras células! Una vez libre, ocurre la síntesis de proteínas y replicación (proceso de copiar ARN) por la maquinaria de nuestras células formando nuevos virus. Estos componentes se ensamblan, es decir, se unen los componentes (proteínas y copia de ARN) formando nuevos virus que se liberarán mediante exocitosis. ¿Te suena exocitosis a endocitosis? Claro, porque es exactamente lo mismo pero al revés, la liberación de elementos rodeados de membrana de dentro hacia fuera. Tanto en el ensamblaje como en la exocitosis participa el sistema formado por nuestras máquinas retículo endoplásmico y Golgi (RE-Golgi). Estas máquinas son orgánulos membranosos (máquinas celulares con membrana) y se encargan de la formación de las proteínas finales. Cuando los ribosomas leen la información del ARN vírico, van formando cadenas de aminoácidos, pero estas proteínas para ser funcionales (hacer su función) tienen que adoptar una forma característica (conformación) y en muchas ocasiones, unirse a otros grupos químicos (azúcares, fosfatos, etc). En ello, juega un papel esencial este sistema. Luego las proteínas, se iban crean y procesando en este sistema, quedando ancladas en sus membranas. Una vez las proteínas del virus ancladas en una zona de la membrana, se forma una vesícula que envuelve en su interior la nucleocápside (copia de ARN con proteínas N unidas). Esta vesícula va hacia el exterior de la célula donde se une a la membrana de la célula quedando el virus liberado para infectar nuevas células. Muchas veces, la liberación excesiva de virus, así como, el estrés que ocasiona en la célula la macroproducción de los elementos del virus, pueden conllevar a la muerte de la célula infectada.
Desarrollo de Covid-19
El 80% de los casos del coronavirus son leves-moderados, no llegándose a detectar prácticamente síntomas o pudiendo confundirse con un resfriado. Sin embargo, un 14% de los pacientes presenntan un cuadro grave y el 6% restante, crítico. ¿Por qué hay personas que apenas lo notan y otras que tienen un cuadro grave, e incluso letal? La respuesta a esto parece cada vez más clara: nuestro sistema inmune. Pero para entender esto, primero remontémonos a la base de todo.
Recordemos el sistema respiratorio de forma simplificada. El aire entra por la tráquea y de ahí pasa a los bronquios, bronquiolos y alveolos de forma sucesiva. Estos elementos tienen un aspecto parecido a un árbol. Hay un tronco grande (tráquea) que se divide en dos ramas más pequeñas (bronquios). Esos bronquios se separan uno hacia la derecha y otro a la izquierda. A partir de ahí, se crea el árbol bronquial izquierdo y derecho, es decir, cada bronquio se divide en ramas más pequeñas (bronquiolos). Al final de estos bronquiolos hay unos sacos (alveolos) los cuales están en contacto directo con vasos sanguíneos pequeñitos (capilares sanguíneos). En los alveolos es donde tiene lugar el intercambio gaseoso. Este intercambio es simplemente el cambio de oxígeno por dióxido de carbono (CO2). Nuestro organismo necesita oxígeno para realizar funciones vitales. Mientras que, durante el desarrollo de estas funciones vitales producimos CO2, el cual el tóxico y tenemos que eliminar. En estos alveolos se intercambia uno por otro. De hecho, cuando inspiramos estamos introduciendo el oxígeno del ambiente y al expirar, sacando fuera el CO2. Como ya adelantábamos, la mucosa es lo primero que encontrará el virus porque es nuestra primera barrera de defensa en todos los órganos con contacto al exterior. Esta mucosa tenía una soluciones viscosas (moco) que han producido las células para que actúen como un chicle que dificulte que sea atravesado por partículas (polvo, bacterias, virus). Además de ello, la mucosa tiene células ciliadas, las cuales no son más que células de las que salen una serie de estructuras alargadas, similares a las "púas de un cepillo". Estos pelos se moverán hacia los lados permitiendo echar de vuelta a fuera lo que se acerque, es como si "barriera" la mucosa. El moco atrapa gracias a su viscosidad a sustancias nocivas en la superficie de la mucosa y los cilios desplazan al moco a la faringe (zona más externa) para que lo eliminemos tosiendo. Luego la tos no es más que una maniobra respiratoria para eliminar el material presente en las vías respiratorias. ¿Cuándo toso es porque estoy siendo atacada por algo? No, no te preocupes, también tosemos porque las células hayan producido demasiado moco, porque tengamos sequedad, frío, inflamación, entre otros. Bueno, pero si la tos en el Covid-19 es seca. Espera y no te adelantes.
Cuando SARS-CoV-2 entra en nuestro organismo, lo primero que encuentra es esta mucosa en el parte superior del sistema respiratorio. Durante los primeros días infectan a las células ciliares, las células encargadas de limpiar mucosidad y las agentes infecciosas. Estas pueden llegar a morir y desprenderse. Al desprenderse, no sólo aumenta más desechos, sino que aumenta la incapacidad para defendernos y expulsarlo. Nuestros sistema inmune que hay en la mucosa (ej. macrófago), se dan cuenta de que el virus está ahí y crea una respuesta inflamatoria para atacarlo e indicar a otros guerreros (ej. células T) dónde está la guerra. Se crea una señal de SOS para la guerra. Durante la guerra, la inflamación aumentará y causará fiebre y la irritación de la garganta dando lugar a la tos seca. En función de como se controle, se quedará aquí y el paciente solamente habrá tenido tos seca, inflamación y ligeramente fiebre (leve), o incluso ningún síntoma (asintomático). Sin embargo, aunque el virus sólo haya llegado a la parte superior, está ahí y se va a transmitir más fácil aún. No obstante, en otras ocasiones, el virus no se queda ahí sino que consigue llegar a las vías respiratorias más bajas (alveolos) donde se acaba produciendo neumonía. ¿Qué es la neumonía? La neumonía no es más que la inflamación de estos sacos (alveolos) que se llenan de líquido o pus provocando la dificultad para respirar. Recordemos que ahí es donde se produce el intercambio de gases ("la respiración molecular"), si no se produce el intercambio de gases, no llega suficiente oxígeno y tenemos sensación de ahogo. Las sustancias (citoquinas) creadas por nuestro sistema inmune en la parte baja del sistema respiratorio para atacar al virus, causa la inflamación del alveolo, el cual se expande y se llena de líquido, dificultando la respiración en ese alveolo. Esto ocurrirá en los alveolos donde haya llegado el virus. Si se ha expandido a partir de ambos bronquios (izquierdo y derecho) hasta los alveolos, producirá neumonía bilobular. En otras palabras, la inflamación con líquido de alveolos tanto del pulmón izquierdo como derecho. La falta de oxígeno causada por la neumonía produce dificultad para respirar, dolor de pecho, tos, fiebre, escalofrío, confusión, fatiga, entre otras. Si esto acaba siendo muy grave, se produce el fallo respiratorio (síndrome de dificultad respiratoria aguda, ARDS), siendo imposible el respirar por sí mismo y necesitando un respirador.
Durante esta guerra se va destruyendo células, no sólo por el virus, sino principalmente por la respuesta exagerada de nuestro sistema inmune. Como te habrás ido dando cuenta, la reacción de nuestro sistema inmune es el responsable de las diferencias entre casos leves y casos graves. De hecho, cuando la respuesta es muy muy elevada se produce lo que se conoce como shock séptico. Por la eliminación de células del alveolo, el virus puede pasar del alveolo a la sangre a través de los capilares que lo rodean. Una vez en la sangre, se dice que la infección es sistémica (en todo el organismo) pudiendo llegar a afectar a otros muchos órganos donde se encuentra la puerta de entrada como el hígado, el riñón, sistema cardiovascular, digestivo, entre otras. Aunque nuestro sistema nervioso central (cerebro + médula espinal) están protegidos por una barrera conocida como barrera hematoencefálica, se ha detectado la presencia del virus a niveles bajos en algunos de los pacientes fallecidos. En este sistema también está presente la puerta de entrada y podría explicar algunos de los problemas neurológicos que están empezando a observarse en algunos pacientes. Un aspecto importante a tener en cuenta, es que la unión de la proteína S (llave) a su puerta de entrada en la célula (ECA-2), impide que ECA-2 lleve su acción. Si el virus está usando la puerta para entrar, la hormona no podrá usarla. Hay un sitio de unión y lo ocupa el virus. Como consecuencia, la hormona que debía modificar ECA-2 no se modifica y aumenta la cantidad de esta hormona sin modificar en el cuerpo.
Finalmente, destacar que se ha visto mecanismos que tiene el virus para escapar de nuestro sistema inmune. Por ejemplo, la proteína E del virus es responsable de la linfopenia que sufren algunos pacientes con Covid-19, es decir, de la disminución del número de linfocitos (células guerreras de nuestros sistema inmune). Para ello, la proteína E se asocia a proteínas de los linfocitos que estaban indicándole "sobrevive" (proteína Bcl-xL). Al unirse se inactivan y el linfocito se suicida al no tener a nada que le dé ese "mensaje de ánimo". Pero no sólo ello, también se ha visto que la proteína E se une a otras proteínas como las proteínas humanas (PALS1) encargadas de unir las células en los alveolos favoreciendo la entrada del virus en sangre por los capilares para llegar a otros tejidos. Por otro lado, las células de nuestro cuerpo, cuando son informadas de que hay un virus circulando, para evitar ser infectadas como otras compañeras, producen una sustancia (interferón) para evitar que el virus entre. Se ha visto que el virus inhibe la producción de estos interferones. Llegando más allá, cuando entra en una célula, esta puede llegar a detectarlo y suicidarse (apoptosis) para evitar que se creen más virus que infecten a sus hermanas. Se cree que a diferencia de lo que hacen con los linfocitos, son capaz de engañar a las células para que no entren en apoptosis.
Sin duda el SARS-CoV-2 es un virus muy interesante y aún solamente conoces la punta del iceberg. Tendremos que esperar para comprender más y más cómo funciona y lo más importante, poder hacerle frente con distintas medidas eficaces. Espero que te haya gustado, para más información no olvides suscribirte. ¡Gracias por tu conciencia por la ciencia!




Muy adecuado el post para los tiempos que vivimos. Los vídeos me han servido de gran ayuda para entenderlo. Deseando saber más!!
ResponderEliminarMuchas gracias!! Me halaga su comentario. Próximamente continuaré tratando este tema. Si le interesa, no olvide suscribirse. Un saludo.
EliminarMe ha encantado, está perfectamente explicado y muy completo. He aprendido mucho sobre el virus con este post. Espero que sigas subiendo posts sobre temas tan de actualidad como este.
ResponderEliminarMuchas gracias.
EliminarSí, próximamente publicaré más sobre este tema. Si te interesa no olvides suscribirte. De esta forma recibirás una notificación cuando se publiquen post nuevos.
Un saludo.